Cuando alguien me pregunta a qué me dedico, suelo escuchar la misma respuesta al terminar de explicarlo:
«Ah, como un jefe de obra.»
No. No exactamente.
Esa confusión es el origen de la mayoría de los problemas en proyectos residenciales. Y este artículo existe para resolverla de una vez.
Lo que hace el arquitecto, el constructor y el PM
En un proyecto de reforma o construcción residencial intervienen tres figuras con roles completamente distintos.
El arquitecto diseña. Traduce tus necesidades y deseos en planos, especificaciones técnicas y documentación de proyecto. Su trabajo principal termina, en la mayoría de los casos, antes de que empiece la obra.
El constructor o contratista ejecuta. Tiene una cuadrilla, gestiona materiales y mano de obra, y cobra por hacer lo que está en el contrato. No más. No trabaja para que tu presupuesto se cumpla. Trabaja para terminar su parte.
El Project Manager no diseña ni ejecuta. Coordina, controla y defiende.
Es el único de los tres cuyo trabajo consiste exclusivamente en proteger tus intereses durante todo el proceso.
Qué hace un PM en un proyecto real
Antes de que empiece la obra, el PM revisa el proyecto técnico, detecta incoherencias, y verifica que lo que se ha diseñado es ejecutable dentro del presupuesto previsto. Lee los presupuestos de los contratistas antes de que los firmes. Detecta lo que falta, lo que está mal especificado, y los puntos donde pueden aparecer extras.
Durante la obra, el PM verifica cada día que lo que se está ejecutando corresponde con lo que se contrató. Coordina los gremios para que trabajen en la secuencia correcta. Gestiona los cambios con un proceso documentado. Controla el presupuesto en tiempo real. Y es el único interlocutor que tienes que llamar cuando hay cualquier problema.
Al final de la obra, el PM verifica que todo lo entregado cumple con lo especificado antes de que hagas el último pago.
El PM es el único de los tres cuyo trabajo consiste exclusivamente en proteger tus intereses. El arquitecto defiende su diseño. El constructor defiende su margen. El PM te defiende a ti.
La pregunta que más recibo
«¿Y para qué pago al PM si ya tengo un arquitecto?»
Porque el arquitecto tiene su propio proyecto que defender, sus propias decisiones de diseño que justificar, y normalmente no está en obra cada día controlando que se ejecuta correctamente.
El arquitecto diseña la casa que quieres. El PM se asegura de que la casa que construyen es la que tú contrataste.
No son el mismo trabajo.
Por qué en Andorra esto es especialmente relevante
El mercado de la construcción en Andorra es pequeño. Hay pocos industriales con la capacitación técnica necesaria para proyectos residenciales de nivel. Los plazos de entrega de materiales son más largos que en España. La tramitación administrativa tiene sus propias particularidades en cada Comú.
En ese entorno, la diferencia entre tener o no tener a alguien que controle y coordine con conocimiento local puede ser de meses de obra y decenas de miles de euros en desviaciones.
No es una abstracción. Es lo que ocurre en proyectos residenciales en este mercado con regularidad.
El PM no encarece la obra. La hace predecible.
El argumento en contra del PM siempre es el mismo: «es un coste adicional».
El argumento correcto es el contrario: el PM es lo que hace que el coste final se parezca al coste inicial.
En proyectos sin gestión profesional en Andorra, la desviación media sobre presupuesto está entre el 20 y el 25%. En un proyecto de 300.000 euros, eso es entre 60.000 y 75.000 euros no planificados.
El honorario del PM raramente alcanza esa cifra.
La aritmética es simple.
Si tienes un proyecto en Andorra
Antes de decidir si necesitas un PM, lo más útil es una conversación honesta sobre el alcance de tu proyecto, su complejidad y lo que estás dispuesto a delegar.
En MOVE Projects hacemos esa conversación antes de cualquier compromiso.
Escríbenos.







